Esta geometría variable de compromiso, matriz ideológica de la muy sesgada y parcial "doble vara de medir" es de nuestro intelectual más conocido, Bernard-Henri Levy (BHL) en persona, revelador una vez más, de ser el campeón en todas las categorías.
Debido a que nos hubiera gustado, sin embargo, que BHL denuncie muy objetivamente, con el mismo vigor que comenzó a atacar a Ben Ali y Mubarak (no hablamos ya de Gadafi, contra el que trabajó para enviar nada menos que la armada de la OTAN), la dictadura de su amigo Mohamed VI, el soberano cuasi divino, de un marruecos, en donde el mismo Lévy posee residencias suntuosas: una villa en Tánger (lo suficientemente lejos, del complejo industrial Renault, a donde - nos aseguran- se acaba de mudar), con unas vistas impresionantes al mar Mediterráneo, decorada con millones de dólares por parte del diseñador de interiores Andrée Putman, y un palacio en Marrakech, conocido como la "Zahia" (como la descrita ampliamente por su editor John-Paul Enthoven en una novela titulada « Ce que nous avons eu de meilleur »), digno de las mil y una noches.
En cuanto a Mohamed VI, coronado 30 de julio 1999, es cierto que es a su padre, el muy formidable y poco frecuentable Hassan II, cuyas cárceles estaban llenas de presos políticos y de conciencia que sus verdugos a menudo torturaban hasta la muerte, al que le debe actualemnete, en parte a través del holding ONA (grupo financiero de la inversión en áreas tan diversas como la minería, la agroindustria, el comercio minorista, banca, seguros, bienes inmuebles ...) su inmensa e indecente fortuna, equivalente a tan solo, el 6% del producto interior bruto de Marruecos, por lo que la familia real es el primer operador económico en ese país.
¿No es, por por lo demas, a quien la revista estadounidense "Forbes", clasificó en 2009 y regularmente desde entonces, en el séptimo puesto de los más ricos monarcas en el mundo? Si bien gran parte de su pueblo, se privada también de las libertades más fundamentales, sucumbe ante el peso de la miseria, el yugo de la tiranía, el flagelo de la corrupción, así como la carga de la desesperación? Es con, el final de este sórdido relato, donde la riqueza de la nación es confiscada por un partido único bajo la férula de un puñado de notables, una represión despiadada, a menudo con sangre, aunque cuidadosamente escondida, por los esbirros fanáticos y otros agentes secretos del rey, a nuestras indiscretas cámaras de televisión y de los ruidosos micrófonos de radio!
Pero este escándalo sin nombre oculto durante décadas, Bernard-Henri Lévy, también se lo cuelga sin pudor ni verguenza a sus muchos privilegios, evidentemente, de esto nunca ha dicho una palabra en las diferentes llamados que no cesa de dirigir públicamente en los últimos meses, a lfavor de la resistencia a los anteriores regímenes Tunecino Egipcio y Libio. Por el contrario: silencioso, pero muy pragmático cómplice de los actuales dignatarios marroquíes, acostumbrados a recibirle en el esplendor de sus extravagantes palacios dorados, se toma sumo cuidado, preocupado por manejar su propia fortuna, y en proteger sus beneficios, a menudo incluidos en regiones socialmente desfavorecido, de no hacer la menor alusión!
Y por una buena razón: me temo que, por desgracia suya, si las revoluciones de Túnez, Egipto o Libia, se extendieran, como es de esperar, a otros países árabes y musulmanes, de los cuales es justamente Marruecos, Bernard-Henri Levy también será cruelmente barrido, como todos estos sinverguenzas potentados, por la incontrolable ola de ira popular. Esto, por supuesto, yo no lo deseo más, que a mi peor enemigo!
Daniel Salvatore Schiffer es un filósofo (Le + Le Nouvel Observateur)
Traducción libre de RASDCHILE.



